Seis H
Hora de dormir, dice mamá. H se acomoda en su camita. Mamá llega a darle un beso y verificar que se ponga las gotas nasales para su alergia, que la luz de la lámpara sea adecuada y que no haya polvo en el colchón. Le da un beso y cierra la puerta. Buenas noches, H. Noches, dice el pequeño H, y se cubre hasta el cuello con las colchas. Luego de algunos minutos el silencio se apodera de la casa. H se sacude despacito. Empieza a imaginar su otro yo y lo hace nacer. Un clon perfecto de sí mismo. El otro yace inerte sobre el colchón, con los ojos pegados, respira despacio y H lo sacude, lo peina a su antojo y le da un ligero bofetón. Plaf. Despierta. H se concentra y, por el arte del poder de su imaginación, produce cinco más, cinco copias idénticas de sí mismo. Los ojos se le cierran, pero antes le da instrucciones a su primer clon. Nada de abrir la puerta ni hacer ruido, debe cuidar su sueño, espantar las pesadillas, dirigir a los otros, es su deber. Luego, el H original se sumerge en la...