Incidente a los cuatro años


Era un casa grande, gigante. Yo había ido con Aíta al cumpleaños. Dicen que son otra familia, yo no los conocía. Me recuerdo que no habían muchos niños y por eso me aburrí mucho. Entonces me puse a jugar con unas cosas que había ahí, sobre el chinero, era una pelota blanca y grande y dura y pesaba y una bicicleta de alambre pero no tenía llantas. Entonces me puse a jugar quedito, porque no había nadie en la sala. Yo me acuerdo que estaba jugando con la bicicleta y entonces lo que me acuerdo es que me llevaron afuera y yo estaba llorando, pero no veía nada. Y me regalaron un bombón de fresa. Me dijo Aíta que me puyé el ojo y que echaba sangre, entonces yo grité porque me dolió. Pero yo no me acuerdo, de eso no me acuerdo. Después me miré en el espejo de la casa y me quedó una manchita en el ojo y ahora tengo una manchita ahí: en lo blanco del ojo. Pero no me da miedo. Me dijo Aíta que no volviera a jugar con esas cosas y me regañó mucho. Pero yo ya no voy a jugar con la bicicleta porque me da miedo. Pero no voy a quedar ciego del ojo. Así que voy a poder ir al kínder. Y a jugar con otros niños. Y mi abuelita me dio un beso. Ella me regaló el bombón. El de fresa. Yo la quiero mucho. Y también a Aíta porque me quieren mucho.

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